Es común escuchar que una persona cree o no cree, que la fe mueve montañas, y es también común referirse al término de creencia asociado exclusivamente al ámbito religioso.
Sin embargo éste es un concepto mucho más amplio y sobre todo muy importante conocer, ya que las creencias, independientemente del contexto o dominio en que nos movemos, sea familiar, social, espiritual, de salud, etc. representan uno de los marcos referenciales más relevantes por el que una persona dirige su vida.
Constituyen el motor fundamental que nos impulsa o la pared que nos frena.
Utilizadas en forma apropiada, las creencias pueden ser el mejor incentivo para alcanzar los objetivos que nos proponemos, pero también por el contrario, su efecto puede ser increíblemente limitador y negativo.
De allí la importancia de, primero conocer y hacer conscientes las creencias que dominan nuestros pensamientos, para luego elegir cuáles nos conducen al éxito y a los resultados que deseamos y en consecuencia mantenerlas, y cuáles nos frenan o nos desvían para cambiarlas o eliminarlas, en aras de potenciar positivamente el curso de nuestra vida.