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Posicion el 69

Enviado por Edurire el 19/06/2011 a las 11:45 PM

Estar pies contra cabeza, lo que claramente simbolizan las cifras 6 y 9 unidas, es sin duda la postura que evoca más imágenes, aunque no es una posición de penetración vaginal o anal. Consiste en que cada miembro de la pareja una la boca al sexo del otro.

El 69
© Alejandro Rodriguez

En realidad, esta unión puede realizarse en tres situaciones diferentes: el hombre echado de espaldas y la mujer sobre él, o a la inversa, o ambos echados de costado. En la pareja homosexual, el cambio de papeles en las posiciones de espaldas no modifica la figura: son las sensaciones experimentadas por cada uno que cambian.

Además, ya que en teoría nada lo impide, los más flexibles y deportistas intentarán hacer esta posición con el hombre de pie, sujetando a su compañera contra él. Pero el común de los mortales actuará sabiamente si se contenta con soñarlo. La dificultad es grande y el riesgo de accidente innegable. 

La mayoría de los grabados representan al hombre cómodamente instalado de espaldas. La mujer está a cuatro patas encima de él y deja pasivamente que la bese y acaricie con los labios y la lengua. También puede multiplicar los efectos con frotamientos intensos o variar el contacto con movimientos pélvicos para hacerlo más preciso y fuerte. El hombre tiene las manos libres para acariciar sus nalgas y sus riñones, para guiar sus caderas y multiplicar así las sensaciones.

La mujer besa el pene del hombre o lo mima con sus labios y lengua, se lo introduce un poco o mucho en la boca para una caricia circular más envolvente. Puede mantener su cara frente al miembro, enderezándolo verticalmente, o colocarse un poco de lado con la frente apoyada sobre el vientre, la ingle, los muslos del hombre…

En una posición así, la excitación que sobreviene a cada uno se refuerza con la que al otro se procura y con el carácter provocativo de estas posturas.  Pero algunas personas pueden creer que estar atento al placer del otro no deja a abandonarse totalmente al suyo propio. Prefieren separar el tiempo del cunnilingus y el de la felación. Es cuestión de gustos y la pareja ha de ser bastante abierta para que cada uno pueda pedir y obtener el juego de boca que satisfaga su apetito sexual.

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